El gobernador de Montana, Greg Gianforte, ha firmado recientemente dos leyes que establecen distinciones basadas en el sexo en espacios públicos y en el ámbito deportivo, con el objetivo de proteger la privacidad y la equidad para las mujeres. La Ley HB 121 exige que los baños, vestuarios y refugios sean segregados por sexo biológico, lo que ha generado desafíos legales por parte de críticos. Por su parte, la Ley HB 300 prohíbe a los hombres biológicos participar en equipos deportivos femeninos, argumentando sobre las ventajas fisiológicas y la equidad competitiva.
Grupos progresistas, como la ACLU, se oponen a estas leyes al considerar que son discriminatorias. Sin embargo, sus defensores sostienen que estas medidas son necesarias para salvaguardar los derechos de las mujeres. Con estas acciones, Montana se une a más de 20 estados que han implementado políticas similares, avivando un debate nacional sobre la identidad de género y las protecciones tradicionales.
Un enfoque en la privacidad y seguridad
La Ley HB 121 establece que escuelas públicas, instalaciones correccionales y refugios para víctimas de violencia doméstica deben proporcionar espacios segregados por sexo biológico al nacer. Los partidarios de esta legislación argumentan que es fundamental para preservar la dignidad y seguridad de las mujeres y niñas en situaciones vulnerables.
“Un hombre no debería estar en un baño de mujeres ni en un vestuario femenino”, afirmó el gobernador Gianforte durante la ceremonia de firma. “Hoy estamos manteniendo igualdad de oportunidades para todos los estadounidenses mientras protegemos el derecho de mujeres y niñas a contar con instalaciones seguras y separadas”.
No obstante, esta medida ha enfrentado una fuerte oposición por parte de grupos progresistas. La ACLU de Montana presentó una demanda inmediata cuestionando su constitucionalidad. Los críticos argumentan que la ley discrimina a las personas transgénero al forzarlas a utilizar instalaciones que no corresponden con su identidad de género. Sin embargo, los defensores sostienen que esta legislación es una defensa necesaria contra lo que Gianforte denomina “ideología de género radical” que socava las protecciones históricas para las mujeres.
Equidad en el deporte femenino
La Ley HB 300 prohíbe a los hombres biológicos competir en deportes femeninos en todos los niveles educativos, desde K-12 hasta atletismo universitario. Esta normativa busca garantizar la equidad en el deporte femenino reconociendo las ventajas fisiológicas típicas que poseen los hombres en términos de fuerza, velocidad y resistencia.
Kerri Seekins-Crowe, representante republicana y patrocinadora del proyecto de ley, enfatizó que esta legislación tiene como objetivo preservar las oportunidades para las atletas femeninas. En contraste, algunos demócratas desestimaron estas medidas como un exceso innecesario del gobierno. La líder minoritaria de la Cámara, Katie Sullivan, criticó al gobernador por priorizar “leyes sobre baños” sobre asuntos más urgentes como el alivio fiscal.
Tendencias nacionales más amplias
Las leyes aprobadas en Montana se inscriben dentro de una tendencia creciente entre estados liderados por conservadores para codificar distinciones basadas en el sexo en políticas públicas. Al menos 25 estados han promulgado prohibiciones similares sobre atletas transgénero en deportes femeninos; varios también han establecido restricciones relacionadas con baños. La administración Biden se opone a tales medidas al considerarlas discriminatorias; sin embargo, líderes republicanos argumentan que reflejan una realidad biológica y un sentido común.
“En Montana aún creemos en la realidad biológica”, declaró Brandon Ler, presidente de la Cámara.
Se anticipa que continuarán los litigios mientras los tribunales evalúan si estas leyes violan las protecciones federales contra la discriminación. No obstante, los partidarios se muestran optimistas ante el futuro. La firma por parte del gobernador Gianforte de las leyes HB 121 y HB 300 representa una victoria significativa para quienes abogan por protecciones basadas en el sexo. Al establecer límites claros tanto en deportes como en instalaciones públicas, Montana reafirma su compromiso con la privacidad, la equidad y la integridad de los espacios destinados a mujeres. Mientras algunos opositores consideran estas leyes como regresivas, sus defensores las ven como una corrección necesaria ante políticas consideradas excesivas.