Una manifestación sorprendente de dedicación ecológica—o quizás un simple llamado de atención—se produjo cuando Alizée, integrante del grupo francés de activismo climático Dernière Rénovation, interrumpió la semifinal del Abierto de Francia el 3 de junio de 2022.
Mientras los tenistas Casper Ruud de Noruega y Marin ?ili? de Croacia competían en la cancha central, Alizée ingresó con tranquilidad, se adhirió a la red y permaneció allí durante diez minutos, actuando como si fuera la árbitro más comprometida del mundo.
Una acción que captó la atención mundial
Con el público atónito y las cámaras enfocadas en ella, su camiseta exhibía con orgullo el nombre del grupo, preparando el terreno para un sitio web de cuenta regresiva que apareció días después, marcando ominosamente un plazo misterioso para las 10 p.m. de esa misma noche.
Alizée se mantuvo aferrada a la red hasta que personal de seguridad logró despegarla, pero no antes de que su acto quedara grabado en la memoria colectiva. Millones alrededor del mundo tomaron nota, prometiendo observar el avance de ese reloj apocalíptico y cuestionar a los defensores climáticos cuando sus últimas predicciones catastrofistas resulten erradas.
La cuenta regresiva llega a su fin
Al momento de redactar este artículo, el reloj marcaba: '0 días. 10 horas. 55 minutos. 20 segundos.'
Aquella fecha fue el 27 de marzo de 2025 y, para sorpresa general, el mundo no había llegado a su fin. La cuenta regresiva del grupo Rénovation llegó a cero y lo único que colapsó fue una nueva serie de predicciones climáticas que no lograron prever ni una lluvia en medio de un monzón.
El acto llamativo de Alizée es solo otra nota al pie en la larga lista de fracasos liderados por figuras como Greta Thunberg, Al Gore y Bill Gates—autoproclamados profetas del desastre que han fallado repetidamente desde los tiempos del acceso telefónico a Internet.
Reflexiones sobre el futuro
Quizás sea momento de liberarnos de la histeria, permitir que el mundo siga girando y reconocer que su historial es tan inestable que no podría sostener ni una casa de cartas.