En un movimiento decisivo que ha incrementado las tensiones en la región, China concluyó una serie de ejercicios militares de alto riesgo cerca de Taiwán, que incluyeron simulaciones de ataques a puertos clave y a instalaciones energéticas. Los ejercicios, parte de la serie denominada “Strait Thunder-2025A”, involucraron más de 20 embarcaciones navales y 50 aeronaves, y fueron presentados por funcionarios del Ejército Popular de Liberación (PLA) como una respuesta necesaria ante lo que consideran un aumento en la retórica separatista del liderazgo taiwanés.
Desde 2016, bajo la presidencia de Xi Jinping, China ha intensificado tanto la escala como la sofisticación de estos ejercicios, que sirven no solo como ensayos tácticos para una posible invasión, sino también como demostraciones de poderío militar. Durante los ejercicios recientes, se realizaron prácticas de tiro real que incluyeron ataques a infraestructura crítica mientras el portaaviones Shandong lideraba maniobras destinadas a establecer un bloqueo multidimensional y aislar estratégicamente a Taiwán.
Tensiones crecientes y contexto histórico
Estos ejercicios son parte de una serie de maniobras militares que han aumentado en frecuencia y complejidad durante el mandato de Xi Jinping. Desde entonces, Pekín ha incrementado notablemente tanto la complejidad como la frecuencia de estos entrenamientos, con el objetivo no solo de intimidar a Taiwán, sino también de validar sus capacidades militares para una posible invasión futura. Analistas sugieren que estas actividades cumplen funciones tanto tácticas como estratégicas.
David Silbey, profesor de historia militar en la Universidad de Cornell, resalta la complejidad que implica llevar a cabo asaltos anfibios: “China no puede simplemente construir los barcos y lanzarse hacia Taiwán. Necesitan practicar extensivamente todos los aspectos de tal operación, desde logística hasta ataques precisos. Estos ejercicios son esenciales para perfeccionar sus habilidades”.
Ejercicios precisos y mensajes estratégicos
Durante el segundo día de las maniobras, el Comando del Teatro Este del PLA inició ejercicios con fuego real en el Mar del Este de China, enfocándose en puertos simulados e instalaciones energéticas. Las prácticas incluyeron ejercicios de ataque a larga distancia, demostrando la capacidad del PLA para paralizar infraestructuras críticas en toda Taiwán. El coronel senior Shi Yi, portavoz del PLA, destacó el éxito operativo al afirmar: “Los ejercicios involucraron ataques precisos a objetivos simulados como puertos clave e instalaciones energéticas y lograron los resultados previstos”.
El portaaviones Shandong, junto con fuerzas navales y aéreas, llevó a cabo maniobras al este de Taiwán centradas en la coordinación entre barcos y aeronaves, enfatizando así la capacidad china para ejecutar bloqueos multidimensionales que aíslan a Taiwán tanto estratégica como operativamente.
Respuesta internacional y consecuencias diplomáticas
El Ministerio de Defensa Nacional de Taiwán condenó los ejercicios como “irresponsables” y “temerarios”, elevando su nivel de preparación militar para prevenir cualquier posible escalada hacia un conflicto real. Por su parte, Estados Unidos, aliado internacional más firme de Taiwán, se unió a Taipei en la condena hacia las acciones chinas. El Departamento de Estado estadounidense reiteró su compromiso con la seguridad taiwanesa y desaprobó los esfuerzos intimidatorios por parte de Pekín.
“Las actividades militares agresivas y la retórica hacia Taiwán solo sirven para exacerbar las tensiones y poner en riesgo la seguridad regional y la prosperidad mundial”, declaró el Departamento de Estado. Además, advirtió que cualquier intento unilateral por cambiar el statu quo sería inaceptable.
Un patrón creciente de escalada
A medida que China continúa afirmando su poderío militar en el estrecho de Taiwán, la región se encuentra al borde de una mayor inestabilidad. Los ejercicios “Strait Thunder-2025A” forman parte de un patrón creciente que subraya la determinación de Pekín por mantener el control sobre lo que considera una parte integral de su territorio. Estas maniobras también sirven como un recordatorio claro del potencial para una escalada futura, con ambas partes acusándose mutuamente de actuar imprudentemente.
Por ahora, la comunidad internacional observa con atención cómo Estados Unidos y sus aliados refuerzan su compromiso con la disuasión y estabilidad en la región. El panorama geopolítico permanece cargado de incertidumbre, haciendo más urgente que nunca resolver las tensiones entre ambos lados. El mensaje desde Pekín es claro: no se tolerará una retórica confrontacional y el PLA está preparado para actuar conforme sea necesario. A medida que aumenta la competencia estratégica, el mundo espera ver si se puede evitar una mayor escalada mediante vías diplomáticas.