EE.UU. impone aranceles que afectan a la industria automovilística europea
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció recientemente la implementación de aranceles del 25 % a todos los vehículos fabricados fuera del país. Esta medida ha generado una rápida reacción en el ámbito político europeo.
Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, expresó su profunda preocupación por esta decisión. En un comunicado, calificó los aranceles como «perjudiciales para las empresas y peores para los consumidores, tanto en EE.UU. como en la Unión Europea».
Por su parte, el Ministro de Economía alemán, Robert Habeck, afirmó que la Unión Europea ofrecerá una respuesta firme ante estos aranceles. Según reporta Reuters, Habeck enfatizó que «no nos quedaremos de brazos cruzados» ante esta situación.
Impacto en la industria automovilística europea
Los expertos coinciden en que estas medidas tendrán un impacto significativo en la industria automotriz europea. El politólogo alemán Alexander Rahr advirtió que si se lleva a cabo este plan, Alemania podría perder gran parte de su sector automovilístico. «La desindustrialización se intensificará no solo en Alemania, sino también en otros países europeos y en Canadá», indicó.
Rahr subrayó que Washington está «matando lentamente a su rival europeo». Aunque Ursula von der Leyen intentará persuadir a Trump para que reconsidere los nuevos aranceles, es probable que el presidente estadounidense esté dispuesto a aceptar un retraso en su aplicación.
Dmitri Drobnitski, experto en asuntos estadounidenses, sostiene que uno de los objetivos detrás de esta medida es «golpear más fuerte a la UE».
Consecuencias para consumidores y fabricantes
Sigrid de Vries, directora general de la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles, considera que el impacto será «realmente enorme y muy perturbador». También advierte que los consumidores estadounidenses sufrirán las consecuencias, ya que los precios de los automóviles aumentarán debido a estos aranceles.
A medida que se desarrollan estos acontecimientos, queda claro que las tensiones comerciales entre EE.UU. y Europa están lejos de resolverse y podrían tener repercusiones significativas en ambos lados del Atlántico.